Se ve que con los años,
los perros y los gatos dejaron de ser tan divertidos o peculiares como han sido
siempre, y por ello llegó la hora de las mascotas atípicas. Cada vez más gente que
vive en Buenos Aires elije tener animales exóticos de mascotas. La lista es
cada vez más larga, pero algunos de los animales más populares que hoy en día
son considerados mascotas son: lagartijas, víboras, loros, arañas, cobayos, puercoespines, tortugas (aunque ahora no se venden),
y hasta monos.
La variedad es muy amplia
y la cantidad de gente que los compra cada día va en incremento. Si bien varias
de las mascotas no son tan cariñosas como lo suelen ser los perros, por
ejemplo, tener mascotas atípicas tiene algunos beneficios.
Mucha gente elije tener
animales más pequeños como lagartijas, arañas o cobayos porque son más fáciles
y económicos de mantener. Las lagartijas no son olorosas y se alimentan de
pequeños insectos vivos, con lo que también su alimento es más económico.
En la Ciudad de Buenos
Aires, existen alrededor de 50 veterinarias que venden animales exóticos. El
caso de las lagartijas, desde hace algunos años ya que son furor. Algunos
comerciantes calculan que se venden alrededor de 1000 iguanas en dos o tres
meses.
El problema de tener
mascotas atípicas en un departamento en el medio de la ciudad como lo es Buenos
Aires es que los animales se encuentran en lugares que distan muchísimo de su
ámbito natural. Asimismo, mucha gente que disfruta de tener una mascota atípica
en su departamento no sabe que muchos de estos animales necesitan de un cuidado
especial. El ejemplo más claro son las tortugas, o los monos pequeños. Estos
tipos de especies animales son complicados de cuidar y no se los puede
alimentar con cualquier cosa, aún cuando se le den frutas y verduras.
Los departamentos de la
Ciudad de Buenos Aires con el tiempo se están llenando de mascotas atípicas,
con lo que no se asuste si le aparece alguna lagartija en la cocina de su casa…
puede que se le haya escapado al vecino de arriba. Si va a tener algún bichito
exótico (o no tan exótico) a su cuidado, asegúrese de cuidarlo como corresponde
y disfrútelo… y por sobre todo, no lo abandone, especialmente si es lo
suficientemente atípico como para asustar a sus vecinos.